Qart Hadasht | Carthago Nova | Cartagena

La ciudad de Cartagena fue fundada, con el nombre de Qart-Hadasht, hacia el año 227 antes de nuestra era por el general cartaginés Asdrúbal y su importancia como base de operaciones de los Bárcidas se debió, junto a la riqueza minera, en su privilegiado emplazamiento y la singularidad de su topografía, rodeada de colinas y con una laguna o mar interior al norte, denominada el Almarjal, que permitían su fácil defensa. De sus puertas partió el ejército del general Aníbal Barca para cruzar los Alpes y llevar la contienda con los romanos hasta las puertas de Roma. Bajo el poder cartaginés se mantuvo hasta el año 209 antes de nuestra era, cuando fue conquistada en el transcurso de la Segunda Guerra Púnica por el romano Publio Cornelio Escipión.

 

Una vez finalizada la Segunda Guerra Púnica, se inicia un proceso de romanización en el que el puerto de Carthago Nova se convierte en una próspera ensenada bañada por las aguas del desaparecido Mar de Mandarache, a la que arribaban naves procedentes de todos los rincones del Mediterráneo Occidental y desde el que se exportaban grandes cantidades de plata, plomo, esparto, salazones, garum y vino. En al año 44 antes de nuestra era –en época de Julio César- se le concede a Carthago Nova el rango de colonia bajo la denominación de Colonia Urbs Iulia Nova Carthago (CVINC), una distinción que sólo ostentaron Carthago Nova y Tarraco, ciudades que pugnaron por la hegemonía en la Hispania Citerior. El rango de Urbs Iulia Nova Cartago, inaugura una etapa de proliferación de construcciones edilicias monumentales, tales como el Foro, el Teatro y el Anfiteatro, y la ciudad adopta el trazado urbano romano, con calles regulares y plano ortogonal, concentrándose la población en la vaguada existente entre los cerros del Molinete y de la Concepción.

 

Con el final del imperio romano se abre una época de decadencia de la que se tienen muy pocas noticias. De este período destaca el paso de los vándalos por la ciudad, el dominio visigodo, interrumpido en el 555 por las tropas bizantinas de Justiniano que tomaron la ciudad y la convirtieron en la capital de la provincia de Spania, que abarcaba parte de sureste peninsular, desde Málaga a la propia Cartagena. La ciudad sería tomada nuevamente por los visigodos hacia el año 621, permaneciendo en su poder hasta la conquista árabe, en el 734. En 1245, Alfonso X El Sabio (que aún era infante) conquistó la ciudad. Estos siglos bajomedievales serán una etapa de decadencia, de la que comenzará a salir en el siglo XVI con la reactivación económica y política generalizada que vive el país, decayendo de nuevo en el siglo XVII, agravándose la crisis por las epidemias que la asolaron durante toda la centuria.

 

Cartagena recobrará su antigua importancia en el siglo XVIII cuando, a raíz de su elección en 1728 como capital del Departamento Marítimo del Mediterráneo y la construcción del Arsenal y de los castillos y cuarteles previstos en el plan de fortificación de la ciudad, se alcanza una gran actividad constructiva y mercantil que atraerá hacia ella a grandes contingentes de población, pasando ésta en un corto espacio de tiempo de 10.000 a 50.000 habitantes. Tras un nuevo período de crisis en la primera mitad del siglo XIX, la segunda mitad de dicha centuria verá un nuevo despegue de Cartagena a causa del gran auge de la minería, que sirvió de estímulo para la industria y el comercio. Será ésta la época en que Cartagena, tras las destrucciones provocadas por la Revolución Cantonal de 1873, adquiere su fisonomía actual, al construirse numerosos edificios de carácter público y privado, que recogen las tendencias eclécticas y modernistas entonces imperantes. Un nuevo altibajo en su economía, a partir de la crisis de la minería que se produjo a finales de la segunda década del siglo XX, sería la situación en la que Cartagena afrontó la Segunda República y la Guerra Civil, durante la cual fue uno de los bastiones más importantes del gobierno republicano y la última ciudad de España en rendirse a las tropas del General Franco. En la década de los años cincuenta, Cartagena conoció una nueva etapa de auge debido a la implantación de numerosa industria en el Valle de Escombreras. Una situación que se mantuvo hasta comienzos de los años noventa. A partir de entonces, y tras superar la crisis industrial de dicha década, Cartagena ha comenzado a mirar a su pasado para convertirlo en uno de sus principales atractivos. Así, la ciudad ha entrado en el siglo XXI con el afán de recuperar su rico patrimonio histórico, artístico y arqueológico.

Disfruta el rico patrimonio histórico de Cartagena

Te invitamos a hacer clic en las distintas imágenes para visitar los distintos tesoros del patrimonio arqueológico de la Historia de Cartagena.  

Museo Arqueológico Municipal de Cartagena

 

 

Museo Teatro Romano

 

 

Casa de la Fortuna

 

 

Barrio del Foro Romano

 

 

Augusteum

 

 

Muralla Púnica

 

 

Castillo de la Concepción

 

 

Decumano

 

 

Museo Refugio Guerra Civil

 

 

Museo ARQVA

 

 

MURAM

 

 

Museo Naval

 

 

Palacio de Molina

 

 

Parque Arqueológico El Molinete

 

 

Fuerte de Navidad

 

 

Museo del Vidrio

 

 

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Plano Turístico de la ciudad de Cartagena
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